Se dirige a la trastienda, donde ha instalado un espejo de cuerpo entero rodeado de luces de bombillas compradas en un bazar chino. Allí, Cris Queen nace oficialmente. Ensaya sus monólogos para la cámara: "Bienvenidos a Españolas por España. Yo soy Cris Queen, y hoy os voy a enseñar un lugar que ni las guías turísticas se atreven a mencionar: el sótano de las liquidaciones del Centro Comercial Nueva Esperanza. Aquí, entre rebajas de temporada pasada, se esconde el verdadero carácter de nuestra nación." Es un momento de pura poesía cotidiana. La cámara la muestra ensayando poses, moviendo la mano como si sostuviera un micrófono imaginario. Sus compañeras, desde fuera, la miran a través del cristal empañado de la trastienda. Algunas sonríen con vergüenza ajena; otras, con los ojos vidriosos, parecen soñar con ella. Hasta aquí, el capítulo podría ser un documental depresivo sobre el trabajo mal pagado. Pero el guion da un giro inesperado. A las 22:15, cuando Cris sale del centro comercial, encuentra un sobre pegado al parabrisas de su utilitario. Dentro hay un billete de autobús con destino a Ronda (Málaga) y una nota escrita a máquina: "Se busca presentadora. Audición real en la Plaza de Toros de Ronda. 15 de octubre. Trae tu mejor discurso sobre la España genuina. No te lo pienses, Reina." No hay remitente, ni logotipo, ni firma. Cris guarda el sobre en su libreta negra. La última escena la muestra en su piso alquilado, mirando un mapa de España pegado a la pared. Ha marcado con chinchetas rojas todas las capitales de provincia que nunca ha visitado.
Pero el nos muestra algo que sus compañeras de trabajo llevan años sabiendo: Cris no es una dependienta común. Durante sus pausas para el café, escribe en una libreta negra los guiones de lo que ella llama "su reinado". Mientras el resto del equipo habla de jefes insoportables y alquileres imposibles, Cris susurra al oído de la cámara su sueño secreto: convertirse en la próxima gran presentadora de viajes de Televisión Española. Se dirige a la trastienda, donde ha instalado
El acaba con Cris Queen en su cama, viendo por la ventana las luces de la ciudad. No dice nada. Solo sonríe. La cámara se acerca al mapa de España lleno de chinchetas rojas. Luego, fundido a negro. Yo soy Cris Queen, y hoy os voy